Ciudades y territorios digitales
Conclusiones del grupo de trabajo Ciudades y territorios digitales, coordinado por:
Desde los años setenta y ochenta hasta la actualidad las ciudades han ganado peso ya no sólo como espacio de gestión sino también como ámbito para la definición de políticas. Los procesos de descentralización política y/o desconcentración administrativa han creado el sustrato para promover este cambio. En paralelo, la crisis de la democracia representativa y la globalización han fortalecido al espacio local como ámbito destacado para la participación ciudadana asociada al territorio. La revolución de las TIC pone a disposición de políticos, ciudadanía y organizaciones de la sociedad civil nuevas herramientas para promover la participación ciudadana tales como la web 2.0 o las redes sociales. El objetivo del GT es analizar estos procesos, sus tendencias y los resultados.
Contextualización de las comunicaciones
Las comunicaciones incluidas en el gruop de trabajo abordaron la problemática desde distintos puntos de vista. Dos comunicaciones lo hicieron desde una perspectiva filosófica. Teoría t(r)opológica de la ciudad se centró en la misma concepción o idea de ciudad, sus márgenes discursivos y los cambios en la formación de la identidad de los sujetos en tanto identidad vinculada al territorio. La esfera de lo público y lo privado en redes digitales, exploró las transformaciones sufridas por las nociones de lo público y lo privado cuando estas se trasladan al ciberespacio. Un tercer tema clave del GT fue el aprendizaje, entendido como aprendizaje cívico, político, vinculado al ejercicio de la ciudadanía, que planteó una discusión sobre el rol del estado. La comunicación Formas de aprendizaje ciudadano: la deliberación política en internet establece unas bases para la discusión y también propuestas de acción. La cuarta y última línea de trabajo se basó en el análisis de experiencias. Tuvimos aquí comunicaciones que desde diferentes ángulos exploraron los límites y potencialidades de las tecnologías para la deliberación y la toma de decisiones en el espacio público. Estas comunicaciones –¿Más informados y comunicados? Las brechas sociales y territoriales en la ciudad de Mar del Plata, Argentina; Walt Disney’s Celebration City, Uma experiencia na cidade informacional; Agir estratégico, agir comunicativo e cooperação em arranjos produtivos locais; Regime de Informação e Esfera Pública em Arranjos Produtivos Locais– logran desde diferentes enfoques establecer también unas bases para discutir en qué medida se produce una renovación de la democracia, o qué rol juegan o pueden jugar las TIC para crear cohesión social o por el contrario fragmentar aún más las sociedades contemporáneas.
Balance del foro de debate
Los principales temas debatidos en los foros del GT fueron: la relación entre el ciberespacio y el espacio físico como marcos para la acción política; el rol del Estado como fuente de educación y no sólo de provisión de infraestructuras; las potencialidades y limitaciones de las TIC para la participación política y la mejora de la democracia; los modelos de democracia deseables y posibles.
Espacios públicos físicos y virtuales y acción política: el espacio público virtual redefine y modifica al espacio público físico y, en particular, crea potencialidades para la acción política. La acción política virtual genera oportunidades para contrarrestar la fuerza del poder establecido (partidos políticos, medios de comunicación, grupos económicos). Una muestra de esta fuerza la ha dado la lucha contra la cementera en los haitises, en República Dominicana, donde la movilización a través de redes sociales virtuales permitió tras una larga demanda frenar la construcción de una explotación contaminante en zona protegida (ver debate en el GT). Sin embargo, los movimientos virtuales, como cualquier otro tipo de movimiento, no tienen garantizado su éxito. Por el contrario, la articulación entre los espacios físicos –sea la calle o los centros adonde se toman las decisiones, p.e. el parlamento– y los virtuales incrementa la fuerza de los movimientos sociales. El peso de las organizaciones de la sociedad civil para interrelacionar estos espacios es crucial en sociedades con elevada brecha digital y también con profundas distancias entre lo que los representantes hacen y lo que los representados desean. Ahí radica una nueva oportunidad abierta por las TIC para acortar esa distancia entre representantes y representados pero, ¿existe una ciberciudadanía? ¿cuáles son los límites y las características de estos espacios virtuales?
El rol del estado como promotor de la sociedad de la información: ¿cuán activo debe ser el Estado? Este debate se centró especialmente en la experiencia latinoamericana. Una opinión sostuvo que el Estado debe trascender el rol de ente regulador para participar más activamente en el diseño de políticas que ayuden a crear y potenciar procesos de aprendizaje desde y con colectivos organizados: “en otras palabras, parece que el Estado ha tomado para sí el trabajo de proveer el marco legal y de forma directa o indirecta la infraestructura tecnológica, pero al parecer ha descuidado el soporte a los procesos sociales alrededor (y a partir de) Internet, confiando en que estos aparezcan de una forma espontánea”. Al menos en el caso latinoamericano que miembros del grupo conocen de primera mano, la condiciones socioeconómicas en general atentan sistemáticamente en contra, o ralentizan deliberadamente, los procesos de aprendizaje para la ciudadanía. Por esta razón, “no se espera que el Estado se manifieste como ente contralor, pero que si participe con determinación, y aporte recursos e interés al apoyo de los aspectos sociales y de comunicación del aprendizaje ciudadano de forma similar a la realizada para proveer de infraestructura tecnológica (física-tangible)”. Otra línea, en cambio, apuntó que América Latina es justamente el espacio en que la tensión entre las formas que puede adquirir el Estado se produce de forma más marcada. “Con excepciones y diferentes intensidades, estos países exhiben considerables niveles de movilización y participación ciudadana. Aunque de forma esporádica y ‘explosiva’, la gente sale a la calle a protestar y son miles las Organizaciones de la Sociedad Civil que llevan adelante un trabajo continuo y sistemático. Los gobiernos oscilan en un continuo que va del neoliberalismo salvaje a un marcado neopopulismo. No queremos un estado estrictamente regulador, pero tampoco queremos un estado ‘manipulador’ o ‘controlador’ de la participación ciudadana. Y el estado no es una caja negra, está formado por la máquina burocrática y por los políticos. Los políticos responden a una lógica clara en su lucha por conseguir el voto. Por esto creemos que si bien cabe reclamar por recursos y una política activa, debemos precisar también qué tipo de política activa queremos. Podemos pensar en el ámbito educativo, aunque este no es el único”. El Estado no debe ser entendido como un simple regulador, sino también como un fomentador de iniciativas sociales capaces de integrar a los distintos actores sociales con el quinto poder, la sociedad civil. ¿Pero qué forma debe adquirir esta relación para evitar el clientelismo?
Potencialidades y limitaciones de las TIC: hubo acuerdo sobre las potencialidades de las nuevas tecnologías pero se señaló también que las TIC pueden contribuir, por el contrario, a agrupar a personas con las mismas preferencias evitando el debate. La conclusión fue que las TIC son un instrumento mientras la problemática es política y educativa. Las TIC como herramientas permiten hacer llegar información a mucha gente a la vez, permiten también (a través de las redes sociales) abrir espacios comunes para el intercambio de ideas, incluso para la toma de decisiones. Sin embargo, no es la tecnología sino la voluntad de los participantes y/o su cultura política lo que permitirá abrir el debate. Preocupa la brecha digital, que en algunos casos es abismo, y que debe ser una cuestión de estado para garantizar el acceso a las oportunidades que ofrecen las TIC, a dar voz, a la participación, al ejercicio de una ciudadanía plena. Sin embargo, sin unos políticos que estén a la altura de esa alfabetización digital la sociedad civil no podrá demostrar a la clase política las bondades de determinadas iniciativas.
La democracia: Se discutió sobre la democracia representativa, llegando a cierto consenso sobre el hecho de que el modelo no está agotado, aunque si enfermo, por lo que es preciso revitalizarlo. Las TIC pueden ayudar, con la potencia que ofrecen como canales de participación, comunicación e información y relacional, pero no es suficiente… El sistema no funciona bien si las estructuras partidarias se ponen en marcha unos pocos meses antes de una elección, con despliegue de grandes campañas publicitarias carentes de contenido. Esas estructuras deben funcionar 7×24x365, tener grupos de discusión, de encuentro, de reflexión, cotidiana, permanente, duradera. Que funcionen como tamiz (y no como trampolín), en el que gradualmente, decanten personas con vocación, con probado ejercicio del liderazgo, capaces de analizar los temas de interés público, con habilidades para el debate y el trabajo. Es necesario integrar ciber democracia, democracia representativa y democratización digital combinando y buscando estrategias de consenso que favorezcan y revitalicen el estado de bienestar.
Crisi analógica, futuro digital
Los espacios virtuales y el poder que emana de ellos, a través de determinados movimientos sociales y grupos sociales que en un momento determinado ejercen cierta presión en la red, todos ellos reflejan las carencias o limitaciones reales que tiene la ciudadanía para hacerse escuchar y participar en los espacios reales de acción política. Numerosos ejemplos en los debates muestran como determinados movimientos sociales se articulan en el espacio virtual para conseguir mejoras, o cambiar determinadas líneas de actuación política dentro de sus ciudades.
La emergencia de los espacios virtuales y sus movimientos sociales implica nuevas formas de hacer política, y también nuevas formas de actuar, de expresarse y conocerse, es por tanto el futuro digital el que muestra cómo las formas anteriores de hacer ciudadanía y sentirse ciudadano se quedan obsoletas, sin respuesta. Existe una crisis analógica en los espacios físicos y en las ciudades mientras las democracias representativas están actualmente enfermas y necesitan un cambio. Se deben de sentar unas bases (educación, derechos y deberes, etc.) de qué supone ello para los ciberciudadanos, para las redes que están emergiendo y para los nuevos movimientos sociales que sólo responden a través de mecanismos virales de actuación.
Desde esta perspectiva, el futuro digital debe combinar ciudadanía y desarrollo tecnológico a través de una administración acorde a una sociedad digital y de una ciudades sostenibles también digitalmente.
Directrices y propuestas
- Derechos de ciberciudadanía: transparencia de la gestión pública y acceso a la información. Se está trabajando sobre estos temas, pero aún queda mucho por hacer.
- Abrir la esfera pública y debatir sobre la nueva cultura cívica en el ciberespacio
- Los gobiernos deberían apoyar iniciativas de la sociedad civil que contribuyan a fortalecer la confianza en las instituciones y que fuercen a las instituciones a renovarse y actuar de acuerdo a principios democráticos. El intercambio y puesta en común de experiencias podría contribuir a crear este espiral virtuoso (ejemplo de iniciativa emblemática: el proyecto de la Universidad de los Andes, Congreso visible)
- La formación ciudadana como pilar fundamental y el soporte público a la difusión de TICs para usos educativos.
- Accesibilidad digital a la ciudadanía para reducir la brecha digital (a través de la mediación de organizaciones civiles)
- Mayor interacción entre gobiernos y ciudadanía
- Mejor educación en relación a los derechos y deberes de la ciudadanía en las sociedades del siglo XXI
- Las ciudades del siglo XXI también deben integrar sostenibilidad y Estado del Bienestar.
Enviado: Enero 28th, 2010 dentro de Conclusiones.
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