Paradigma Social de Redes: implicaciones (des)emplazantes
Conclusiones del grupo de trabajo Paradigma Social de Redes: implicaciones (des)-emplazantes, coordinado por:
Reflexión teórica y aplicación práctica, fundamentalmente, en los campos de la acción social en resistencia y la educación asistida por las Nuevas Tecnologías, en torno al mundo de Redes como todo un nuevo Paradigma Social. Se trataba de evaluar deconstructivamente las consecuencias globales del nuevo impacto digital como epistemología, ideología y mitología. Con ello, valorar los límites de positividad y negatividad que la generalización de las redes sociales puede imponer como una nueva forma deslocalizada e infinitamente (des)-emplazada de pensar, decir, estar y actuar en un mundo contingente.
Contexto de las comunicaciones
Conscientes de la necesidad de abordar en una doble vertiente teórica y práctica la nueva revolución digital, el trabajo global presentado se ha desenvuelto sistemática y coordinadamente para atender a esa doble exigencia. En un plano más específicamente epistemológico, y tratando de desmontar los posibles peligros que siempre se esconden tras determinados usos disciplinantes y segregadores de las Redes, éstas han sido contempladas como una forma de experiencia interpretante, que ha de servir para la búsqueda de nuevas formas emancipadoras de interacción ecosófica consigo mismo, con los demás y el mundo desde los efectos mundializadores producidos por la intensificación creciente de los nuevos flujos tecnológicos. Por eso, como modo de conocer y actuar sobre el mundo, este Paradigma se ha enfocado como un nuevo compromiso autocrítico ante la disgnosis intelectiva que supone la quiebra postmoderna. Ha de ser un instrumento fundamental de conceptualización de la nueva experiencia económico-social, política y cultural que comporta en sí mismo. En síntesis, el Paradigma de Redes se ha definido aquí como un instrumento autorreflexivo de diagnóstico social de las nuevas realidades emergentes, como una nueva agenda de retos históricamente singulares, como un nuevo existenciario hermenéutico, y, a modo de conclusión abierta, como un nuevo ámbito ontológico, epistemológico, ético-político y estético. Este es el principal objetivo de la comunicación “El paradigma de redes: (des)-emplazamientos post-modernos” (Rafael Vidal).
Semejante punto de partida, esencialmente teórico-conceptual, se ha complementado con la gran aportación que ha representado el trabajo “Capital simbólico, carácter gregario y redes sociales. Una narrativa sobre las representaciones e intercambios en construcción” (Diana Szarazgat). En él se problematizan y contextualizan socio-históricamente las redes sociales como un complejo fenómeno de intercambio, y circulación de la información y de los saberes a través de configuraciones reticulares que reaccionan por acumulación retroalimentada. Las redes sociales se convierten en escenarios de intercambios de bienes simbólicos, sujetos a la lógica de las mercancías. Lo colaborativo emerge en oposición a lo fragmentado. La migración de capitales intangibles surge como paradigma. El compromiso crítico adoptado aquí perfila el nuevo “semiocapitalismo” desde la óptica del capital simbólico como bien intangible, el cual retiene una serie de singularidades propias del sistema económico hegemónico: los mecanismos de acumulación, de concentración, de competencia y de control social. Aquí también se muestra una responsable preocupación por los grados de intercambio desigual en el acceso a ciertos bienes simbólicos, sin minusvalorar esos otros mecanismos portadores de contenidos simbólicos y generadores de imaginarios en forma de consumos culturales más disponibles. En coherencia con la unidad e integración temática que ha caracterizado a este Grupo de Trabajo, también aquí se hace un esfuerzo analítico del impacto de las redes sociales en la construcción de la subjetividad, su papel como reveladoras del carácter gregario de los sujetos, unido al rol anticipatorio de las políticas públicas en estos nuevos territorios marcados por una imperiosa necesidad de aceptación social y dominio.
Sin olvidar la urgente conveniencia de una nueva reconceptualización y resemantización de la nueva experiencia-en-red, la dimensión más propiamente teórica encuentra su contrapunto en el esfuerzo de aplicación práctica y operativa representada por el resto de comunicaciones, las cuales ofrecen testimonios personales de primera mano como importante estímulo de colaboración y puesta en marcha de proyectos abiertos a los lectores potenciales.
De una parte, la referida vocación crítico-deconstructiva de los propios mecanismos de dominación y disciplinamiento fortalecidos por la lógica de red queda plasmada en un estudio sobre las mismas posibilidades de resistencia ética-política que dicha lógica también hace posible frente aquéllos. En “Colectivo 2.0. Hacia una propuesta de colaboración creativa de resistencia en red” (Juan Manuel Gutiérrez), poniéndose en cuestionamiento la idea de genio creador individual, se apuesta por la implementación (des)-emplazante de redes de creación artística proyectadas variablemente desde el principio post-moderno de multitudes. Se trata de redes complejas y descentralizadas emergentes, integradas por sujetos autónomos puntual y circunstancialmente asociados por acciones cooperativas nómadas, establecidas fuera de la imposición de rígidos encuadramientos normativos. Estas multitudes constituyentes, que no constituidas, abiertas a una posibilidad que es siempre otra, convierten el trabajo colaborativo en red en un potencial de renovación y transformación continua y nunca predeterminada, cristalizada en la noción “entre-zonal” del “cerebro colectivo anónimo”.
De otra parte, las proposiciones de carácter práctico que han completado el trabajo realizado por el Grupo “Paradigma Social de Redes: implicaciones (des)-emplazantes” se han centrado en el ámbito educativo, no para limitarse a exponer de forma neutral instrumentaciones técnicas avanzadas, sino, y esto es lo más destacable, para profundizar comprometidamente en las consecuencias sociales-cognitivas-efectivas que las TIC´s pueden tener en la construcción cotidiana de las subjetividades implicadas.
En “La red al abordaje de la educación” (Arcelia Almaguer), la reflexión sobre el Paradigma (des)-emplazante de Redes adopta la forma de un testimonio personal, sincero y honesto sobre una experiencia renovadora en el campo de la orientación docente en los niveles educativos de la “Enseñanza Secundaria” en México. Aquí la búsqueda constructivista de un aprendizaje activo y co-creador, de una enseñanza sistémicamente retroalimentada, es coherente con la figura del “facilitador de aprendizaje en red”. En síntesis, se da cuenta de las dificultades, obstáculos salvados y logros alcanzados -en la lucha contra el fracaso y desencanto escolar- que surgieron en el desarrollo de un proyecto, final y felizmente implementado, de cambio curricular y metodológico, protagonizado por la misma autora desde el lugar profesional que ocupa. Al respecto, la gran novedad subyacente en esta labor transformadora de la actividad educativa estriba en la identificación de ésta con un pensar, decir y hacer en red en un ámbito de mediación b-learning como articulación co-implicadora de múltiples redes presenciales y telepresenciales en permanente redefinición.
En su forma original de organización trans-textual a modo de blog, el sustancioso trabajo “(h)Errar es de (H)erreros. Un cambio de mentalidad en vías de desarrollo” (Juan José Calderón) ha de valorarse como una más que acertada plasmación de la importancia esencial del contenido de la forma del discurso. Alertando sobre los tópicos y malentendidos que circulan en torno a nuevos conceptos como web 2.0, y abundando en la importancia de espacios como la web 3.0, el autor hace hincapié en la forma en que la expansión de las redes sociales supone un cambio fundamental de paradigma mental, el cual debe ser objeto de una seria valoración de los múltiples peligros que podría encerrar un mal manejo de estos nuevos artefactos técnicos. Entretejiéndose los contenidos de forma “rizomática”, rompiéndose en red la linealidad textual, en esta comunicación se tratan temas de diversa naturaleza, en cuya conjunción es posible conseguir paulatinos avances en la mejor comprensión de lo que supone vivir en Red. La filosofía constructivista y las deslocalizaciones (des)-emplazantes de los no-lugares sirven así para apuntar hacia las nuevas cartografías práctico-discursivas cambiantes, realizadas en los mismos trayectos que las interconexiones van trazando en su continuo devenir. Ello enlaza, a su vez, con temáticas esenciales como las decisivas implicaciones institucionales del nuevo Paradigma en el ámbito educativo universitario; los trastocamientos transgresores que la idea bajtiniana y post-estructural de carnaval operan en la hipertextualidad tecnológica; y las resaltables alteraciones que las redes producen en las relaciones entre espacio y tiempo público, de una parte, y espacio y tiempo privado de otra, convergiendo ello en la compleja e intrincada problemática que afecta a la relación entre familia, violencia, educación, Internet y e-learning.
Finalmente, al mismo autor, Juan José Calderón, le debemos un estudio, “edudada. Desarrollo en red de una tesis doctoral” que, compartiendo la misma estructura hipertextual de red en cuanto a ruptura con la linealidad (moderna) del discurso, plantea las posibilidades de aplicación auto-reflexiva de las redes sociales en la elaboración de trabajos de investigación en los niveles educativos de posgrado universitario, como es el caso indicado de una tesis doctoral. “En concreto, en la definición inicial del uso de “twitter” como un lugar adecuado para promover el conocimiento colectivo que se plasme en un trabajo científico alrededor de una propuesta creativa (est)-ética sobre la nueva educación en el siglo XXI”. La incuestionable originalidad de esta iniciativa tan atrevida como viable, consiste, en síntesis, en la exploración del enorme potencial innovador que el conectivismo multidireccional propio del “Paradigma de Redes” posee en cuanto al desarrollo de una nueva teoría del aprendizaje en la era digital.
Balance del foro de debate
Los temas que con mayor interés han sido objeto de debate desde el trabajo llevado a cabo por este “Grupo de Trabajo” han circulado en torno al carácter de cambio radical paradigmático que comporta la nueva revolución digital en el contexto de una nueva sociedad (post)-moderna, es decir, superadora de los protocolos epistemológicos y ético-políticos que dieron vida a la propia modernidad.
En ese sentido, ha existido una especial preocupación por las nuevas formas de construcción narrativa de las subjetividades digitales desde la nueva aprehensión de las experiencias espaciales y temporales que las TIC´s conllevan como organizadores simbólicos de primer orden.
Del mismo modo, nunca se ha dejado de un lado la discusión sobre los recursos emancipadores, sobre las formas de resistencia colectiva que las redes pueden propiciar frente a los diagramas de dominación que, de manera, paradójica, implementan.
Por último, se ha insistido primordialmente en los límites operacionales de una nueva teoría del aprendizaje digital, la cual, siendo consciente de la necesidad de encontrar nuevas convergencias entre la presencialidad y la telepresencialidad (b-learning), alcance un auténtico valor-social-de-uso, y no derive, en relación con la nueva soberanía capitalista electrónica, en una absoluta identificación “espectaculizadora e “hiperreal” con el valor-de-mercado de la “Nuevas Tecnologías”.
Crisis analógica, futuro digital
El cambio social que suponen los procesos crecientes de digitalización no sólo afecta a una ruptura fundamental en el plano epistemológico, sino que implica un nuevo existenciario, una nueva forma de estar-en-el-mundo. En atención a la línea editorial y los objetivos generales y específicos de este congreso, las especulaciones teóricas, las aplicaciones prácticas y las constataciones empíricas en forma de testimonios de experiencias personales -que han constituido las aportaciones de este Grupo de Trabajo- han servido para afrontar de forma integrada los siguientes aspectos: a) las transformadoras mediaciones tecnológicas que afectan a todas las facetas de la vida humana; b) la (des)-organización en red del mundo post-moderno; c) la expansión planetaria de la nueva economía informacional; d) los nuevos procesos autorreferenciales de generación, procesamiento, circulación y consumo de símbolos; e) las nuevas formas de subjetivación, socialidad y constitución de un sentido plural y transcultural de las identidades; f) las nuevas dimensiones adquiridas por las prácticas discursivas científicas, investigadoras y educativas; g) y, en suma, un nuevo concepto de ciudadanía en el contexto de la crisis de las (post)-democracias modernas.
Directrices y propuestas
Como se deduce del programa general y de los contenidos específicos de las distintas aportaciones, se trata de invitar a un responsable reflexión sobre las profundas consecuencias económico-sociales, políticas y culturales de la expansión creciente de los nuevos entornos cibernéticos. A la vez que restablecer nuevos equilibrios en el patente desigual acceso a las ventajas de estas tecnologías, es urgente valorar los nuevos modos de control, dominación y segregación que llevan consigo, incidiendo en los efectos que su mera banalización y uso abusivo pueden acarrear. El debate podría centrarse, pues, en un interrogante fundamental en torno a qué tipo de sociedad civil, modelos de subjetivación y desarrollo del régimen democrático son posibles en este nuevo contexto de cambio.
Resulta fundamental deconstruir el carácter determinista y sacralizador con que las TIC´s son presentadas en los discursos hegemónicos, sobre todo, con el objeto de discernir las forma en que la inversión “interesada” en las mismas puede significar una colonización por parte del Mercado de actividades esenciales como la gestión cultural, la educación y la sanidad públicas.
Enviado: Abril 20th, 2010 dentro de Conclusiones.
Comentarios: Ninguno


Escribe un comentario